Vastedad vacía, nada sagrado (Bodhidharma ante el Emperador)
El devoto Emperador Wu de Liang, famoso por financiar la construcción de cientos de templos budistas y traducir innumerables sutras, recibió con pompa al venerable maestro indio Bodhidharma en su palacio imperial.
Buscando el reconocimiento de su piedad religiosa, el Emperador preguntó:
«Desde que subí al trono, he edificado monasterios, sostenido a miles de monjes y copiado las sagradas escrituras. Dime, gran maestro: ¿cuánto mérito kármico he acumulado para mis futuras vidas?».
Bodhidharma respondió con crudeza diamantina: «Ningún mérito en absoluto» (無功徳 - Mu kudoku).
El Emperador, atónito y herido en su orgullo, preguntó entonces con severidad: «Si todo eso no tiene mérito, ¿cuál es entonces el principio supremo y más sagrado de la santa doctrina budista?».
Bodhidharma replicó con calma infinita: «Vastedad vacía, nada sagrado» (廓然無聖 - Kakunen mushō).
El monarca, irritado ante quien no mostraba reverencia por su autoridad, le espetó: «¿Y quién eres tú que estás de pie ante mi trono imperial?».
Bodhidharma le miró a los ojos y dijo una sola palabra: «No lo sé» (不識 - Fushiki). Dio media vuelta, abandonó la corte y cruzó el río Yangtsé rumbo al norte para sentarse ante la roca de Shaolin.
¿Haces las cosas buenas para alimentar tu imagen de 'buena persona' o para recibir reconocimiento espiritual? ¿Crees que meditar te hace más 'especial' o 'puro' que los demás? Bodhidharma corta de raíz el ego espiritual. Y cuando alguien te pregunte quién eres, no te identifiques con tu profesión, tu nombre ni tus recuerdos: sumérgete en el 'No lo sé', la apertura fértil del no-saber donde mora tu verdadero ser.
Yuanwu comenta: ¡Qué majestuosa es la llegada de Bodhidharma! El emperador quería hacer un comercio espiritual: 'yo construyo templos a cambio de méritos en el paraíso'. Bodhidharma reventó su contabilidad espiritual de un solo golpe. 'Vastedad vacía' significa que la Verdad no tiene bordes; 'nada sagrado' significa que no hay un rincón del universo más divino que otro; fregar el suelo es tan sagrado como el altar dorado. Y ante la pregunta de '¿quién eres tú?', el sabio responde 'No lo sé': la conciencia viva no es un personaje ni una biografía.