La taza de té rebosante
Un renombrado profesor universitario de filosofía acudió a visitar al maestro zen Nan-in para interrogarle acerca del Zen y el misterio de la iluminación espiritual.
El profesor hablaba sin cesar: citaba textos antiguos, comparaba doctrinas orientales y occidentales y exponía sus propias conclusiones intelectuales con gran elocuencia.
Nan-in le sirvió el té en silencio. Llenó la taza del visitante hasta el borde, pero continuó vertiendo el té sin detenerse. El líquido caliente desbordó el cuenco, cayó sobre el platillo y comenzó a correr por la mesa de meditación.
El profesor observó el derrame sin poder dar crédito a lo que veía, hasta que no pudo aguantar más y gritó: «¡Basta, venerable maestro! La taza está completamente llena, ¡ya no cabe ni una sola gota más!»
Nan-in se detuvo con serenidad y le miró a los ojos: «Exactamente igual que esta taza te encuentras tú: rebosante de tus propias teorías, juicios y creencias. ¿Cómo pretendes que te muestre el Zen si primero no vacías tu taza?».
Acércate a cada situación de tu vida con 'mente de principiante' (Shoshin). Cada vez que sientas que ya sabes quién es la otra persona, qué va a pasar o cómo funciona el mundo, reconoce que tu taza está rebosando. Vacíate de certezas para permitir que la frescura de la vida se revele por sí misma.
El despertar no es un proceso de adquisición o acumulación de sabiduría; es un despojo radical de certezas ilusorias. El intelecto cree que saber más sobre el agua calma la sed; el Zen te pide que tires el vaso de conceptos para beber directamente del manantial.