Tu rostro original antes de que tus padres nacieran
Tras recibir la túnica y el cuenco de la transmisión patriarcal, Huineng huyó hacia el sur. Un monje guerrero llamado Ming lo persiguió para arrebatarle las reliquias. Al alcanzarlo en lo alto de la montaña Daiyu, Huineng colocó la túnica sobre una roca y dijo: «Esta túnica simboliza la fe; no puede tomarse por la fuerza. Tómala si puedes».
Ming intentó levantarla con toda su fuerza sobrehumana, pero la vestidura era tan pesada como una montaña y no se movió un solo milímetro. Aterrorizado y conmovido por la gracia, Ming cayó de rodillas y rogó: «¡He venido por la verdad del Dharma, no por la tela! Te suplico que me enseñes».
Huineng le ordenó: «Silencia tu mente por un instante. No pienses en lo bueno, no pienses en lo malo. En este momento exacto, ¿cuál es tu rostro original antes de que tus padres nacieran?».
Al escuchar estas palabras, Ming experimentó una profunda iluminación instantánea (Satori). Sudando por todos los poros, preguntó: «¿Hay algún secreto más oculto más allá de estas palabras?». Huineng respondió: «Lo que te he dicho no es un secreto; si miras en tu propia naturaleza, el secreto eres tú».
Cierra los ojos. Deja a un lado tu nombre, tu edad, tu historia personal, tu género y tus recuerdos. En la oscuridad luminosa de tu propia conciencia despierta, ¿qué es lo que queda? Eso que presencia el silencio es tu Rostro Original.
Tu rostro físico cambia cada segundo: de embrión a niño, de joven a anciano, y finalmente a polvo. Si miras al espejo, ves la máscara del tiempo. El 'rostro original' es la pura conciencia atemporal que nunca nació, nunca morirá y carece de rasgos o edad.